Tarjeta de crédito

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Una tarjeta de crédito es un documento de material plástico emitido por una entidad financiera que permite a su propietario utilizarla para sacar efectivo o para realizar compras, sin necesidad de tener saldo en su cuenta bancaria. Son de tamaño cartera estándar que contiene una cinta corta magnética.

Esta cinta incluye datos del titular de dicha tarjeta, su número de cuenta, etc. Las tarjetas de crédito suelen tener un límite de dinero que permite a la persona comprar o consumir servicios. Los titulares de la tarjeta tienen la capacidad de pedir prestada una cierta cantidad de dinero al emisor; normalmente una entidad bancaria. Dicha prestación está unida a unas comisiones que la entidad carga al titular.

Tipos de tarjetas de crédito

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Existen distintos tipos de tarjetas de crédito en función de la forma de devolver el dinero, el emisor de la tarjeta o de sus diferentes ventajas y características. Veamos cuáles son las más comunes.

Tarjeta de crédito clásica

Las tarjetas de crédito clásicas son las tarjetas más habituales o comunes que se pueden sacar en un banco, pueden ser tarjetas Visa, Mastercard o American Express o cualquier otra propia de cada banco.

El dinero prestado en las tarjetas clásicas se devuelve al mes, desde el momento de la compra. Los emisores cobran un alto interés si el titular no paga el préstamo en los plazos estipulados, normalmente al mes o (dos meses).

Su crédito oscila entre los 600 y los 1.200 euros mensuales.

Tarjetas de oro y platino

Las tarjetas de oro y platino son para personas con un alto nivel adquisitivo. La diferencia más visible entre las tarjetas de oro y platino son sus anualidades. La tarjeta de platino tiene mayores beneficios y está dirigidas a personas que ganan más de 6.000 € al mes. Las tarjetas de oro son más básicas.

Las tarjetas de platino ofrecen más comodidades y beneficios que las tarjetas de oro. Y también las tasas de interés son más bajas en las de platino.

Tarjetas revolving

Una tarjeta revolving es un tipo de tarjeta de crédito en la que todas las compras realizadas se aplazan de forma automática. Así, el titular pagará una cantidad fija al mes en cómodos plazos, en lugar de hacerlo todo junto una vez llegado el momento de liquidación.

En la práctica, las tarjetas revolving permiten al titular fijar la cuota que desea pagar cada mes de dos formas distintas: una cantidad fija al mes o seleccionado un porcentaje de la deuda a pagar cada mes. La deuda del cliente disminuye con las cuotas que va pagando, pero por otro lado, aumenta a medida una vez se van sumando intereses, comisiones y nuevas compras.

Las tarjetas de crédito virtuales

Una tarjeta virtual no posee las condiciones físicas de las tarjetas tradicionales. Es decir, a pesar de que en algunos casos estas tarjetas si tienen un cuerpo físico, no poseer banda magnética, ni, ni ningún sistema que permite su uso fuera del entorno de Internet a través de compañías como PayPal.

En dichas tarjetas se nos va a proveer de un número de tarjeta, una fecha de caducidad y un número de control. Una de las principales ventajas de las tarjetas virtuales es el control sobre las compras, permitiendo una compra más reflexiva.

Tarjeta de crédito negra o black

Es la tarjeta de crédito de mayor exclusividad que existe en el mercado, esto se debe a que se dirigen a personas con un nivel socioeconómico más alto (estatus, mayores ingresos, mejor experiencia crediticia).

Las tarjetas black ofrecen a sus titulares un seguro exclusivo, asistencia en carretera gratuita, un límite de adelanto de efectivo del 100% y recogida de millas en viajes, lo que proporciona a los clientes una total tranquilidad en cualquier lugar del mundo.

Diferencia entre tarjeta de crédito y débito

  • Una de las principales diferencias que existen entre las tarjetas de crédito y las de débito se basa en que las primeras permiten operar con dinero prestado por una entidad financiera determinada, por ejemplo, un banco. Las de débito solo operan con el dinero que el titular tenga en la cuenta corriente.
  • Otra diferencia importante es que, las tarjetas de crédito permiten financiar, es decir, ofreciendo al titular la posibilidad a pagar a plazos o hacer las compras sin necesidad de desembolsar el importe total en el momento. Por su parte, las de débito son un medio de pago en sí, o lo que es lo mismo, el importe se carga directamente en la cuenta corriente del titular.

Conclusión

Si escoges una tarjeta de crédito, recuerda que siempre hay que tener cuidado. Debemos usar las tarjetas de crédito con responsabilidad independientemente del tipo que disponemos. Bajo ningún caso debemos hacer un uso para pagar más de lo que se ingresa, debemos conocer nuestros límites adquisitivos.

Además, las tarjetas de crédito suelen tener unas elevadas comisiones que sumadas anualmente, pueden llegar a salir muy caras.

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