¿Ahorrar o pagar deudas?

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Cuando disponemos de algo de dinero adicional o estamos produciendo suficiente capital para hacer frente a nuestras deudas y además nos quedan algunos "ahorros", surge la pregunta: ¿ahorrar o pagar deudas? Con un poco de buen juicio y un acuerdo como prioridad principal, podrás tomar la decisión más adecuada.

Por regla general, paga las deudas precede sistemáticamente al ahorro. Esa es la respuesta corta. La respuesta larga es la que examinaremos en este artículo.

A continuación vamos a ver cuáles son las ventajas y desventajas de pagar antes las deudas que ahorrar.

Pagar deudas o ahorrar, ¿qué es más importante?

Debemos partir de dos premisas: la primera es que hoy en día casi todo el mundo tiene algún tipo de deuda: hipoteca, préstamos, tarjetas de crédito, etc. Sea como fuere, no todas las deudas son iguales ni tienen un gasto similar.

La segunda es que, con un marco de pensiones públicas cada vez más débil, todos deberíamos “apartar” algo de nuestros ingresos para nuestro futuro. Además, cuanto antes empecemos a ahorrar y a invertir, más y mejor nos beneficiaremos de la fuerza del interés compuesto.

Pagar las deudas primero

Podríamos decir que esta elección es la más razonable a largo plazo según una perspectiva económica adecuada, sin embargo, como todas las demás cosas, goza de sus ventajas e inconvenientes:

Ventajas

Tenemos que saber que, en caso de que paguemos la deuda en un momento dado, estamos dejando de pagar una cantidad elevada de en concepto de intereses (en ocasiones muy elevados) por los años que nos restan de la deuda contraída. De esta manera, esto implicará que habremos pagado mucho menos que en el caso de que sigamos con la deuda hasta el final.

Esta elección es una buena decisión si tenemos en cuenta el bajo beneficio que supone tener nuestros ahorros en el banco, que regularmente están por debajo del 1% de interés.

Desventajas

Evidentemente, el principal inconveniente de pagar nuestras deudas es, quedarnos sin la posibilidad de ahorrar. Con ello no cubrir cualquier imprevisto que podamos tener en el futuro, es decir, se hace más difícil unir un fondo de emergencia.

Ahorrar primero

La otra opción es tener la opción de ahorrar sistemáticamente mientras pagamos nuestras deudas. Esto depende en gran medida de nuestros ingresos y de nuestra capacidad de ahorro, ya que deberíamos tener la opción de pagar nuestras obligaciones y simultáneamente ahorrar un porcentaje de los ingresos que tengamos.

Ventajas

Ahorrar aporta la sensación de tener las espaldas cubiertas ante cualquier problema que pueda surgir en el presente y en un futuro. Con un fondo de emergencia podríamos hacer frente a esa carga de gastos que pudieran surgir y no necesitar pedir préstamos para afrontarlos, créditos que, por otra parte, son cada vez más difíciles de conseguir.

Esto se debe a que las entidades crediticias son más reticentes y no conceden los préstamos con la misma eficacia que hace unos años. Además, el ahorro nos ayuda a prepararnos para la jubilación, dándonos una mayor estabilidad más adelante.

Desventajas

Obviamente, la desventaja fundamental es que seguiremos pagando las deudas con los correspondientes intereses durante más tiempo, así que habremos pagado más dinero por ellas a largo plazo.

De este modo, como se puede ver, hay motivaciones para centrarse en el ahorro o para ocuparse de las deudas para suprimirlas. Todo depende de nuestra situación económica, estabilidad laboral, ingresos, etc.

Hay que calibrar la elección con cautela y ver qué ventajas económicas (y otras muchas) da cada elección.

¿Y qué pasa si no puedo ahorrar ni pagar mis deudas?

En muchas ocasiones, desafortunadamente, no tenemos la posibilidad de escoger, ya que no podemos hacer ninguna de estas dos opciones. Este es el punto en el que comienza el quebradero de cabeza.

Existen varias razones que pueden golpear duramente nuestra economía doméstica y acabamos sin capital para cada uno de nuestros gastos. Ahora empezamos a tener problemas para pagar las deudas, llegando a acumularse varias cuotas.

En este tipo de situaciones entra la Ley de la Segunda Oportunidad (BOE, Ley 25/2015), una ley dirigida a todo tipo de entidades insolventes y sobreendeudadas que no pueden seguir pagando las cuotas con la normalidad fijada. Desde su introducción en 2015 se ha posicionado como un sistema efectivo de exoneración de deuda, ayudando a miles de personas.

La Ley de la Segunda Oportunidad consta de dos etapas claramente diferenciadas:

  • Acuerdo extrajudicial de pagos. La primera fase del proceso consta de una fase de negociación en la que el deudor negocia con sus acreedores sobre las condiciones de la deuda. Para ello se intercambian propuestas donde se aplican quitas y esperas. Estas quitas pueden llegar a ser de hasta un 50%, o incluso superiores en algunos casos. Si ambas partes llegan a un acuerdo se habla de acuerdo extrajudicial de pagos, que incluye un plan de pagos donde se fija la nueva cantidad a pagar, y un calendario donde se establece cuando se pagarán las cuotas, con un máximo de 10 años.
  • Beneficio de Exoneración del Pasivo Insatisfecho. Si tras la primera fase, no se llegase a ningún acuerdo, el deudor puede solicitar la vía judicial para eliminar las deudas contraídas. Para ello debe demostrar haber actuado con buena fe durante el proceso y liquidar su patrimonio a favor de los acreedores. Si, por insuficiencia de masa, sigue quedando deuda por pagar, esta se elimina judicialmente.

Conclusión

Finalmente, no hay una respuesta categórica que sea sustancial para todos los casos. Dependiendo de nuestras situaciones económicas actuales y de nuestras necesidades, debemos elegir lo que es más importante para nosotros y establecer una elección de la misma manera.

Tener un fondo para emergencias y apartar un poco de tu capacidad para ahorrar mientras pagas tus deudas es la manera de protegerte frente a imprevistos y comenzar a ahorrar a largo plazo lo antes posible.

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